martes, 24 de marzo de 2009

Epístola nº 1

Salió el joven de su casa, ciervado en pensamiento y deseo. Al encontrarse a una moza con escote y pantalones de furcia, se acercó a ella, y le dijo: " proclama la palabra del chupeteo del miembro masculino", a lo que ella asintio con el consiguiente chupeteo del anunciador de la palabra. Tras terminar, el proclamador de la palabra aclamó a los cielos, refiriendose a la ramera, y dijo: alabada seas entre las rameras.

Cartas de Pepe a los linarenses 45-6

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